como hablar a los niños de la muerte de alguien querido

“Nunca he visto perder a un niño los papeles ante la muerte de un ser querido” M. Bowen.

La muerte  de alguien cercano genera en todos los seres humanos mucha inquietud e intranquilidad. El proceso emocional de asimilación, aceptación y adaptación a una pérdida es conocido como “duelo”, que consiste en una serie de fases consideradas como normales en las que el dolor, la rabia el enfado y la tristeza son habituales y necesarios. La gran mayoría de los duelos no requieren atención psicológica o psiquiátrica. Solo, en un pequeño porcentaje de personas, el proceso se enquista y se produce el duelo patológico.

A los niños, como todo ser humano, la muerte también les afecta. El cómo les afecta es diferente a como les afecta los adultos y lo vivirán de una u otra forma dependiendo de la edad y momento evolutivo. Han de tener en cuenta que los niños viven el proceso de duelo de una manera doble: primero a través de lo que  sienten ellos mismos y paralelamente, a través de cómo lo vive el cuidador mas cercano, normalmente los padres. Esto último será mas intenso cuando mas pequeño y mas dependiente, sea el niño.

 ¿Cómo comunicárselo?

Cuando alguien muere, los niños, aunque no lo parezca, siempre se enteran de que algo está pasando y es fundamental contárselo. A la hora de comunicar a los niños que alguien ha fallecido  hay que tener en cuenta las siguientes variables:

  • Que se lo diga alguien cercano al niño, de una forma calmada y tranquila
  • Hay que decirle la verdad de una forma y en un lenguaje que entienda, adecuado a su edad y nivel de desarrollo cognitivo y emocional
  • Nunca mentir
  • Hay que dejar que pregunte lo que quiera, sus dudas y sus miedos
  • Dejar que expresen su sentimientos
  • Que entienda que lo que ha pasado no es su culpa ni su responsabilidad
  • Evitar separaciones innecesarias
  • Mantener rutinas
  • No tengan miedo en abrazar, mimar, cuidar, tranquilizar dar cariño y asegurarles volverán a sentirse bien

 Diferencias por edades

Cada edad tiene un desarrollo especifico con unas necesidades y expresión emocional  propia.

 Edad preescolar 

En esta edad el desarrollo cognitivo es menor, comprenden menos, dependen mas de los adultos y lo que mas les afecta es cómo están los padres y personas mas cercanas emocionalmente. Hablen de manera suave con ellos, intenten estar tranquilos (aunque estén llorando…) y poner nombre a sus emociones para que se calmen. Por otro lado entienden menos lo que les está pasando, algo que por otro lado les protege y les hace mas fuertes.

 Edad escolar

Tienen mayor capacidad de entender y son menos dependientes. Son mas activos físicamente.

Están en el momento de lo que se llama pensamiento concreto y es normal que hagan preguntas tipo “¿hace frio en la tumba? ¿hay que llevarle comida?”.

También es normal, que al contarles la noticia, se pongan a jugar  por que necesitan relajar la carga emocional que están sintiendo. Es frecuente que representen lo que ha pasado a través del juego como una manera de asimilarlo. El juego es la manera que los niños de esta edad tienen de entender la realidad y con la muerte pasa lo mismo: necesitan entenderla y representarla.

Es habitual que los niños estén mas “regresivos”, es decir, que vuelvan a etapas del desarrollo anteriores donde se sienten mas seguros, como volver  a hacerse pis en la cama o tener mas miedos. No se preocupen que pasará.

 Adolescencia

Este es un momento de mucha mas independencia. Las capacidades de compresión y el desarrollo intelectual están mucho mas evolucionados. Es frecuente que necesiten compartir la noticia con sus amigos y que pasen tiempo fuera de casa para mitigar el dolor. Con frecuencia la rebeldía, típica de esta edad, se exacerba y hay que tener especial atención al consumo de alcohol y otras sustancias. Suelen tener mucha rabia contenida que hay que desahogar, pero también tristeza y frustración. Les ayuda el pasar tiempo con ellos, hablar y dialogar, para fomentar la expresión emocional .

 Y la gran duda… ¿ hay que dejar a los niños y jóvenes ir  a los funerales y otros rituales de duelo?

Los rituales de despedida son típicos de todas las culturas, son buenos, necesarios y ayudan al proceso de asimilación de la pérdida. Los niños, una vez más, han de ser partícipes de lo que ocurre en la familia, no hay que excluirles de tales eventos.  No se van a traumar por acudir pero sí, también una vez más, hay que prestarles especial atención.

  • Cuando un niño voluntariamente quiere ir al entierro o funeral de alguien querido, desde luego hay que dejar que asista teniendo en cuenta lo siguiente: Siempre ha de estar acompañado de un adulto que previamente le explique con qué se va a encontrar cuando esté allí (gente llorando, “caja de madera”, flores, cruces… ), así el niño puede ir anticipando y preparándose.
  • Nunca hay que obligarle a asistir y si aparecen miedos hay que explorarlos porque puede que esté fantaseando con cosas que no entiende, explórenlo.
  • Si no es posible que acudan al funeral o entierro, es bueno que el niño simbolice una despedida en casa o en un lugar acordado, que le haga un dibujo, ponga velas, estrellitas… ahí les dejo a ustedes con su imaginación de niños. Pero siempre con la supervisión  y guía de un adulto cercano.

Lo arriba explicado también puede ser aplicado a cualquier situación difícil en la vida, como enfermedades, desgracias o situaciones traumáticas; los niños han de ser partícipes, pero como niños, no como adultos. Cuando alguno de los comportamientos descritos se enquista y permanece en el tiempo, es necesario pedir ayuda profesional.

de niños, de padres y de como llevarse mejor…

Este es un blog para que los padres aprendan a conocer un poco más a sus hijos y puedan llevarse mejor con ellos. La idea de hacer este blog surgió tras muchos años tratando a niños y familias con problemas de comportamiento y emocionales.  Poco a poco fui observando, a través de mis pacientes, que en la sociedad actual las familias se han dispersado, los roles de la mujer y del hombre, del padre y de la madre, se han mezclado en muchos aspectos, y se han superocupado de tareas y exigencias. En todo esto la educación de los niños ha sufrido, por un lado, un vacío en quién hace qué y en paralelo se ha dado mucha importancia a la infancia y a cómo educar sin equivocarse (algo imposible…). Así se ha creado la enorme exigencia de tener que “educar perfecto” para tener niños perfectos. Esta tarea imposible hace que se tengan muchas dudas  e inseguridades sin tener además nadie cercano a quien consultar. Para educar lo primero que hay que hacer es tener sentido común y confiar en uno mismo como padre (inevitablemente todos hemos sido hijos y algún modelo, bueno  o malo, de padre o madre tenemos…). A partir de ahí piensen que como padres, ustedes son los que más y mejor conocen a su hijos  y si se equivocan, siempre lo podrán arreglar. Sentido común y conocer y observar a nuestros hijos: el poder y la solución lo tienen ustedes, no es tan difícil, adelante…